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jueves, 19 de marzo de 2026

Al final del invierno

 Esta noche está desatado, no para, no cesa su acoso, ruge, golpea y empuja sin tregua.

Sabes que tratar de dormir será muy difícil, pero aun así lo intentaras. Fingirás que no te importa su despliegue de poder, que no te asusta su fragor, te obligarás a creer que arrebujado bajo las sábanas estás a salvo y, durante unas horas, lo consigues.

Has dormitado un rato, pero su despliegue de poder te vuelve a despertar y con él un pensamiento aterrador: ¿Qué está pasando ahí afuera en el mundo? ¿Quedará algo en pie cuando acabe de soplar? Es la segunda noche que el viento de fin de invierno amenaza con llevárselo todo por delante y ahora ya no puedes quitarte la idea de la cabeza.

Empiezas a imaginar que esas ráfagas primero, se llevan los setos y las papeleras, los pájaros se agarran fuertemente a los árboles, para fracasar y ser finalmente arrastrados a merced del ventarrón. Luego piensas que sucumbirán árboles, coches y farolas; y al final, la furia levantara el asfalto y la hierba para, inexorablemente, llevarlo todo y dejar el mundo vacío.

En ese momento el viento cesa, hay una calma aciaga, es tan grande el silencio que creer que ya nada queda ahí fuera es lo más lógico. Asustado cual Atreyu, ante la victoria de La Nada, llamas a tu paladín personal: – ¡Mami, mami tengo miedo! ¡Creo que ese aire malo se lo ha llevado todo!

Ligera y veloz ella viene a ti, te abraza y con dulces palabras te calma: – escucha mi pequeño, escucha bien: el mirlo ya está cantando su canción de enamorado. Todo está en su sitio. Dame un beso y subamos la persiana para comprobarlo.

Así es y así la crees, ¡estás escuchado al mirlo cantando gallardo desde la endeble antena de la casa de en frente!

domingo, 1 de marzo de 2026

Entrenando Poemas

Siempre he escrito ¿prosa?, pequeñas historias. El caso es que una persona que escribe poesía ha entrado en mi círculo y esto ha tenido dos efectos, el primero es que me haya animado a volver a escribir y el segundo que haya hecho un conato de acercarme a la lírica.


Parsley, Sage, Rosemary and thyme

Para cuidar y proteger salgo a la vera del río
Cantando a ritmo vivo
Casi altivo.

Mi familia y mi lugar con hierbas he de limpiar.
Por el huerto paseo
A hurtadillas que la dueña  no vea
Que los vecinos no sepan
Pues mi fama he de cuidar.

Cazadora persistente, con sigilo y estudiada cadencia
Mas no han de saber que otras virtudes guardo en mi haber
Recojo vegetales con bondades en potencia.

Mi saber es antiguo y en marzo con las flores
También vienen mis retoños y
Previo advenimiento recojo las plantas que harán de mi refugio
Hogar limpio y puro.

 


La loba de Scarborough

En la noche blanca de luna clara
Mi prole pide aromas y flores
No quiero beleños, hiedras ni jaras.
 
Junto a la cascada y sus rumores
Crece la fresca y limpia menta
La salvia gris recojo sin temblores.
 
Hojas de tomillo reúno atenta
La tila será para mis amores
En marzo acaba mi espera contenta
 
Con romero fuera golpes y ardores
No imaginaron lobas herboleras
Mi cubil queda oculto a cazadores
Pero esta perfumado de veras.


He basado estos dos intentos en un meme en el que se ve a un lobito recogiendo flores azuladas, esto me llevó a la idea de que el motivo más claro por el que una criatura lobuna imaginaria recogiera vegetales era para hacer su hogar más cómodo y aromatizado. Pensar en hierbas y aromas me recordó la balada medieval de Scarborough fair.




miércoles, 5 de marzo de 2025

Letras que guardan tiempos

 Una vez más se me ha escapado la hora prudente de ir a dormir, la que todos los días me propongo y nunca cumplo.

He estado trasteando en algunos blogs y en el mío propio. Lo de trastear en los de los demás no es una actividad continua, pero sí que me dedico a ella de vez en cuando.

En el mío no suelo mirar y, hoy cuando he entrado, me ha entrado la nostalgia. Y se ha encendido el deseo de volver a escribir, de volver a perder el tiempo, sí, pero perderlo escribiendo.

Y así me doy cuenta de que esto es una incoerencia, porque si estoy aquí escribiendo y perdiendo el tiempo, pero luego las letras van a quedar guardadas, ya no se han perdido y si no se han perdido eso quiere decir que tampoco perdí el tiempo que use en teclearlas. 

Me ha gustado volver.
Buenas noches.

lunes, 5 de abril de 2021

Sencillez la proporción de la belleza

 

     Vestida por un cono de cremoso blanco ondulante rodeando un corazón dorado que espera a cubrirse de nácar, mas que flor es belleza de líneas.

      Triunfales resaltando sobre un mar de verde rutilante, así crecían durante las eternas primaveras de mi infancia. Por ser tan grande el volumen que ocupaban junto a la acequia por malas hierbas yo las tenía, me distraía su exuberancia, parece que la abundancia nos esconde el verdadero valor de las cosas.

 

     Pero algo aprendí, porque hoy no puedo dejar de parare a admirarlas cada vez que las veo. Este año es un admirar continuo: crecen esplendorosas, están por doquier y lucen luminosas, altaneras en parques, caminos, caseríos; en los rincones más dispares me regalan la vista, me sorprenden con su elegancia.

     Ellas son así: verde, blanco y oro, tres colores en perfecta proporción.





domingo, 31 de enero de 2021

Una Piedra

 

Esta mañana, al despertar, encontré una piedra en la cama; estaba cerca de mi mano izquierda y el contacto con sus delicadas aristas fue lo que me sacó del sueño.

No es algo tan raro, me diréis los que conocéis el cabecero de mi cama, puesto que en uno de sus lados atesoro piedras y piedritas de distintos tamaños.

Y es eso, precisamente, lo que he pensado cuando me la he encontrado: “se habrá caído de arriba”. Pero, no. Esta piedra no es una de las que componen mi colección vital, todas mis piedras son redondeadas, hijas de la erosión del mar o de algún río.

Esta piedra es sílex tallado, pero no con demasiada fortuna, de tal manera que ha quedado en un medio camino entre la piedra anodina y la herramienta.

Hallarla en el momento de la transición entre el sueño y la vigilia ha convertido su encuentro en un evento, algo digno de mención.

No lo había considerado hasta ahora, pero lo cierto es que una de las múltiples ventajas de vivir en una casa compartida es que existe la posibilidad de que alguien decida dejarte un sílex semitallado a como anónima ofrenda.

En estos tiempos tan anodinos cualquier novedad, por sencilla que parezca, se convierte en un soplo de aire fresco. Cualquier disonancia que saque a nuestra mente del letargo es un obsequio.

Ahora, siempre que el tedio me abruma recorro las aristas de la piedra y fantaseo con encontrar a su portador.




sábado, 2 de enero de 2021

Milo y Pelirrojo

 Como cada día a esa hora caminaba con paso ligero dejando que el viento retirase de su mente los últimos pensamientos ligados a la oficina y al trabajo. El tramo de parque que la separa del garaje a su casa representa el camino de regreso al hogar, es ese rato en el que transita caminando en modo piloto automático, dejando que sus pensamientos se deslicen libres, imaginando cómo discurrirán las próximas horas.

Iba contenta, tenía una cita esa tarde y la estaba recreando mentalmente. Justo antes de girar para subir la escalera algo hizo que mirase hacia su izquierda: había dos pares de ojos observándola atentamente.

Formaban una extraña pareja, la pequeñez del uno le daba aires de grandeza al otro, el pecho encarnado del otro resaltaba la negrura del uno.

−Hola chicos! –dijo saludándolos con una amplia sonrisa.

Ser el objeto de la curiosidad de tan distinguidos siempre es agradable . Lástima que además de bellos, también eran tímidos y asustadizos; en un visto y no visto desaparecieron entre las ramas de un arbusto, aunque los muy bribones seguían observándola con descaro.

Esto tiene que ser una señal−pensó para sí− mis dos pájaros favoritos juntos y observándome, esta tarde va a ser la tarde en la que todo puede suceder.


                Hay veces en las que el encuentro más mínimo se convierte en un evento, un pequeño suceso que hace que el resto de un día anodino se convierta en algo extraordinario, puede encauzándonos hacia una corriente favorable. 

viernes, 25 de diciembre de 2020

La cercana distancia

Te imagino ya en tu cama, recostado de lado, apoyado en la almohada con la espalda descubierta; tratando así de esquivar el calor.

Me imagino acercándome, recorriéndote con la mirada mientras mis dedos planean a un milímetro sobre tu piel. Te revuelves y sonríes entre sueños, yo también sonrío pues sé que tu espalda está deseando encontrarse con mi pecho.



Imágenes de verano I

jueves, 9 de julio de 2020

Relato del JUEVES en casa de Myriam

LOS DÍAS DE ASEDIO

Recuerdo los días de asedio como un espacio oscuro y denso en mi memoria, una especie de lapsus donde la vida parece que no sucedió. Fueron dos, o tal vez tres meses, en los que nuestras existencias quedaron suspendidas, la congoja fue tal que no consigo recordar nada memorable, como si los recuerdos se hubieran quedado colgados de una intangible y espesa niebla, un limbo de opresión y sombras.

Agazapada en mis aposentos recordaba las viejas historias sobre las hazañas de los conquistadores de Bagdad y Constantinopla. La historia siempre la escribe el funcionario del bando vencedor. En aquel momento, en cambio, casi había podido sentir la angustia y el dolor de los oprimidos, el hambre, las penurias y también la impotencia de los vencidos.
El ánimo de mis compatriotas decaía día a día, notaba como iban siendo tentados a tomar el camino de la rendición.

Y yo no podía aceptar que extraños vinieran a someternos, soy demasiado orgullosa para doblegarme, demasiado rebelde para asentir. Una vez constatado este hecho, decidí no esperar a la caída de la ciudad, el camino a tomar estaba claro: había que buscar una salida, huir a una nueva vida alejada del horror.
Largas horas invertí, palmo a palmo cada rincón fue examinado por mis manos, hasta que, ayer, encontré la antigua entrada a las catacumbas bajo la ciudad, decidí ser la única en usarla, no me quedaba nadie ya que mereciera mi confianza.


A medida que atravesaba el corredor bajo los cimientos de mi antiguo hogar sentía vivamente que dejaba mi pasado atrás, es un duro ejercicio: te manchas con el barro del suelo y te agotas con el peso de los recuerdos, te falta el aire y a ratos crees que no tendrás suficiente coraje, lo único que te da fuerzas es pensar que el sol brillará en un futuro cercano.
Salí a una noche fresca, alfombrada de luna y caminé por desconocidas veredas cansada a la par que dichosa. Casi como una autómata, entre sueños, llegué a los pies de un olmo, en el que cobijada por los murmullos de sus ramas dormí hasta bien entrada la mañana.

Somnolienta, vi que el caminillo que había recorrido en la semioscuridad nocturna desembocaba en un escarpado sendero que atendía al nombre de “Ruta el pico la luz” y, así, guiada por tan buen augurio llegué a la cima de la montaña, respiré profundo y miré el mundo a mis pies.

Acariciada por la luz del mundo solo tenía una decisión que tomar: elegir el nuevo camino que iba a guiar mis pasos.


Sito, sinónimos: asedio, cerco, acorralamiento, encierro, confinamiento, punto, parte, espacio, emplazamiento, puesto, territorio

La Otra


     Siempre has sido una curiosa observadora de lo que ocurre a tu alrededor y desde que tienes memoria te han gustado las plantas y los animales. Observar otros pequeños universos poblados por insectos y reptiles fue tu entretenimiento durante muchas tardes en la infancia. Una tarde, cuando aún  estabas en el colegio oíste hablar de unos estudios que se llamaban biología, se trataba de aprender sobre animales y plantas. –Yo quiero ser bióloga–pensaste, pero al momento ella salió de su letargo y te dijo tajantemente –tú no puedes ser bióloga, eso es demasiado difícil para ti–. Ese es el primer recuerdo que tienes de ella, la primera vez que te hablo ese tono de voz tan claro y contundente.


     Ella te ha acompañado desde entonces en el día a día, siempre expectante, siempre susurrando su punto de vista. Una de las épocas en las que estuvo más activa fue cuando preparabas la selectividad. Cada día ella estuvo allí, repitiéndote machaconamente que tú no ibas a poder estudiar toda la materia del curso en dos semanas, que ibas a fracasar.

Desperdiciaste una semana entera mientras ella te repetía “no puedes, no puedes, no puedes, no lo vas a sacar”. Al final, de forma apresurada y con la mitad de tiempo que inicialmente te habían dado, preparaste toda la materia; actuabas impelida por una mezcla de desesperación y enfado, estudiabas mientras le gritabas con desesperada –¡Calla! Déjame en paz, no quiero escucharte. Al final aprobaste, los resultados no fueron brillantes, sí bastante aceptables, empezaste a creer que en el último momento se trabaja mejor, aunque alguna te vez aguijoneaba con sutileza la siguiente duda: ¿Qué nota habrías sacado si hubieses estudiado dos semanas en lugar de una?


     Esto se convirtió en una especie de costumbre, en un juego macabro. Ella te decía que no podías y tú posponías tu trabajo hasta el límite, para posteriormente hacerlo nerviosa y casi sin tiempo, siempre llegando con la lengua fuera, –Trabajo mejor bajo presión–te decías.

Esta costumbre empeoró mezclando la procrastinarían con la creencia de que este o aquel tema, que eran un rollo, no iban a caer en el examen. Ella era una manipuladora nata: por una parte te decía que no podías y por la otra que tu intuición era infalible; tanto como para estar segura de cuáles eran los temas que no merecía la pena estudiar. El hecho de estudiar a última hora y no todo el temario hizo que tus notas fuesen discretas, hizo que ella tuviese razón –no eres buena, no vales más que para sacar notas mediocres, apruebas de pura chiripa– decía una y otra vez.

     Era una depredadora siempre al acecho, nunca descansaba, siempre estaba atenta para señalarte con el dedo: todo lo haces mal, eres despistada, eres impuntual, eres desordenada, eres poco resolutiva, todo lo que has conseguido han sido golpes de buena suerte, por casualidad.

     Su desfachatez llegó hasta tal punto que te puso un mote, a más mínimo fallo te susurraba: “otra vez lo has hecho mal, eres un desastre, eres un desastre” –¡DesastrEsther!–dijo un día haciendo gala de su humor negro, creando un feo juego de palabras con tu nombre.

    Y así, fueron varios y largos los años los que anduvo canturreándote su nuevo apelativo.



Extracto de la entrada de Wikipedia “El síndrome de la impostora”:  […] A pesar de las pruebas externas de su competencia, aquellas personas con el síndrome permanecen convencidas de que son un fraude y no merecen el éxito que han conseguido. Las pruebas de éxito son rechazadas como pura suerte, coincidencia o como el resultado de hacer pensar a otros que son más inteligentes y competentes de lo que ellos creen ser.

domingo, 19 de enero de 2020

Niebla



La vida pasa rápido, dicen,  no hay que dejar pasar los trenes que paran en tu estación.

Eso dicen −no puedo evitar que las palabras de la poeta que resuenen en mi memoria “Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso …” −se cuelen en estas líneas.

Dicen, dicen… , deja que digan, las verdades de otros no valen para los unos ni para las unas, porque cada una tiene su verdad y yo la mía propia.

La vida no pasa rápido porque viaja en círculos, va y vuelve como las olas; no se pueden perder trenes ni personas, porque generalmente ellos y ellas también van en círculos, la gran mayoría de las veces vuelven. Vuelven cuando lo que tenían era bueno, vuelven porque nunca supieron por qué se fueron.

Creen que podrán volver a encontrar el camino a puerto, que el puerto o la estación siempre estarán en el mismo lugar.


El puerto está,  la estación también, la cuestión es si tendrán aire suficiente en los pulmones para poder disipar la bruma que el tiempo dejó en el camino.


jueves, 12 de diciembre de 2019

En espera


Arrastras un rosario de excusas que tiran de ti hacia atrás; a veces tanto que puedes sentir una mano incorpórea que te ahoga. 

No puedes deshacerte del ansia de dejarte llevar, ese impulso que te dirige a la senda del “haz lo que sabes hacer, haz lo que te gusta, cuando quieras, como quieras”.

Si fueses libre de autoengaños, podrías volar, pero no te atreves.
El luego me pongo, el cuándo tenga tiempo, el miedo a la exposición, a la maldad exterior, el pudor extremo, la pereza, la tristeza, hasta la euforia que no te deja razonar.

Si te frena, ¿Es bueno? Si te deja anclado a tierra mientras las estrellas giran, ¿Es bueno?

¿Cuándo vas a saltar?




jueves, 2 de agosto de 2018

Oltremare






Cuando es noche cerrada, tú.

Cuando las olas golpean incansables, tú.

En el crepúsculo, frente al sol, tú.

Tomas mi mano y me iluminas, me conduces a la sabiduría, a la paz y si necesario fuera también a la guerra. Tú ama, la que siempre ha estado ahí, antes de las eras y de los tiempos, tú.

Señora azul, estrella guía, por encima de los cielos, entre los saltos de las olas.

Tú la luz, tú la fuerza, tú mi yo y mi tú, juntas, juntas, desde siempre, cuidando, acariciando, abrazando fuerte el timón frente los temporales, los de ultramar, los esperados y los desesperados, los del hogar.

Aquí y ahora: tú - YO.

domingo, 10 de junio de 2018

La luna me sabe a poco



El ocho de febrero fue distinto, de buena mañana, mientras Henrry se desayunaba acompañando el bocata de cabeza de jabalí con unos buenos tragos de verdeho wine, en la radio comenzó a sonar una canción ya antigua, tres lustros o más tendría, el caso es que mientras la entonaba se le hacía ligeramente desconocida o conocidamente pegadiza, en dos instantes y tres guitarreos Kutxi, el cantante, lanzó concatenadas frases y afiladas palabras que hicieron que Henry encendiera un interruptor en alguna remota neurona, un chispazo que despertó una sensación y un dolor que largamente había llevado bien escondido en lo profundo del sistema límbico.


De repente, con excelsa clarividencia se dio cuenta de que lo mejor era alicatar y alicatar, hasta el techo e incluso hasta el último sentimiento, cerrar puertas, ventanas y hasta claraboyas, que nunca más nadie le venga a decir “que ya nos veremos”.


Y así, apresuradamente, cerró su establecimiento y con paso firme se dirigió a la ferretería.

martes, 3 de abril de 2018

Tramas, cabos, madejas e hilos varios


He decidido hacer un pequeño cambio en el blog, el título no es más que un detalle, pero hace que los parámetros de búsqueda cambien.

Largo tiempo he estado enredada en un bucle que parecía no tener solución y es más sencilla de lo que parecía, un cambio de nombre es la manera de seguir aquí, casi igual, pero renovada.
Las soluciones siempre aparecen en el momento adecuado, es ahora cuando me apetece retomar el placer de tejer los hilos de mis ideas.

Cuando he querido comprobar si google volvía a encontrar el blog buscando por el nuevo nombre me he encontrado con esto: Quién escribe teje del blog “Al Final de la Estantería”.
Es un post muy interesante y, en mi caso, esclarecedor: parece ser que los caminos de mi pensamiento a menudo giran en torno a lo mismo, todo son términos del mundo textil, este y el título anterior también.

El mundo de los hilos y las telas, metáforas del modo en que ordenamos ideas dispersas y formamos textos, que no son otra cosa que tejidos formados por palabras entrelazadas, siempre con el ánimo de crear belleza o cómo mínimo ordenar y alumbrar el hilo de pensamientos errantes.

Ha sido un bonito encuentro, espero poder ir tirando de más hilos y que mi pequeño universo blogeril crezca y fluya como antaño.

viernes, 5 de mayo de 2017

Niebla


      Subo a la montaña
      por un estrecho camino.

      Subo a la montaña,
      rebaso la niebla y observo,
      el pájaro espera en el nido.

      Subo a la montaña y respiro.



sábado, 22 de abril de 2017

Lo ensoñado es la realidad


Vivimos, caminamos, descansamos, dormimos y soñamos.
Soñamos con ser lo que queremos, con volar con el viento en la espalda,
la espuma rozando nuestras piernas.

Yo duermo, sueño y escribo.
Escribo aunque no haya papel, ni lápiz, ni tinta que manche mis manos.
Transito arrollada y tiznada con palabras.
Me envuelven, me llevan y me elevan en torbellinos octosilábicos.

La rutina te devuelve al camino,
el ritmo de la tecla, escritura automática.
Sin pensar, sin respirar, solo palpitar.

El eco de sonidos pasados,
la luz al final del túnel
El color de la zanahoria contra el plato.
El odio como reacción exotérmica,
la explosión que se resumen en un bosque humeante de neuronas
y un pálpito junto al calor residual.

Renacer, echar paja sobre las cenizas,
encontrar un nuevo traje a medida y salir a buscar el sol y el son.
Atrapar el torrente de palabras que pasan frente a mis ojos.

Ojos y hojas, letras, sílabas y sonidos,
¡Agárralos!, ¡lánzalos al aire! y luego, cual malabar sabré situarlos en orden y concierto.


El concierto del silencio terminó, comienza la función.



"A reinar fortuna vamos,
no me despiertes si duermo,
y si es verdad no me duermas.
Más, sea verdad o sueño,
obrar bien es lo que importa.
Si fuere verdad por serlo,
Si no, por ganar amigos,
para cuando despertemos"

Segismundo.
Pedro Calderón de la Barca. “La vida es sueño”

martes, 22 de diciembre de 2015

Brisa y Libertad


¿De qué están hechas las playas me preguntaste aquella tarde de domingo?

Y no ha sido hasta hoy que te he podido responder:

son lugares de descarga de ríos y mares, ahí se reúnen infinidad pequeños corpúsculos varados con sus recuerdos. Las playas son la mayor congregación de reflejos tornasolados de lo que fue, lugares de encuentro y recuerdos aderezados con sal y viento.

Cada grano cuenta su hilo vital; la de la roca arrancada de lejanas montañas, luego convertida en canto rodado y fina arena; la del trozo irisado de concha; la del gramo de coral viajero y solitario.

Son millones de partículas con su propia vida anterior. Tu, pausadamente, acudes a su llamada marina: te acuestas sobre la toalla, mientras dejas que ellos te sujeten y el dulce sol te aplasta, puedes oír como crujen debajo de ti.

Y, si prestas la suficiente atención también puedes oír sus historias. Decía así la el grano de concha que un día estuvo adherida al batel donde una niña lloraba:






Los días hechos de años no son suficientes para llenar el vacío que has dejado.
No me alcanza el tiempo para olvidar los paseos que no dimos.
No quedan naranjas amaneceres para acariciarnos enredados.
No hay nada que pese más que la mitad de nada.
No hay tiempo para seguir, ni para volver atrás.
Y ahora, que me has liberado de la nada,
me siento tan ligera que solo con quitarme los zapatos

puedo echar a volar.
Solo para no echarte de menos.
Volaré en el mar.




 



Este año ha sido atípico y he podido ir a la playa en septiembre, en octubre, en noviembre y hasta en diciembre. Uno de esos días tumbada en la playa solitaria pude escuchar los crujidos de los granitos y escribir la primera parte del post, hoy con la ayuda de esta pieza de Donatella Pezzino que encontré en el blog de Marrubi he escrito la historia de la niña.

T'amo, ma di quell'amore violento
che partoriscono le urla del vulcano
contro il buio di un sole lacerante.

T'amo
di quell'azzurro che abbaglia oltre i limoni
e poi più giù, dove l'ortica abbraccia i fiori
lungo i margini di una strada dimenticata.

E t'amo, mentre la pietra si fa carne
e il giorno notte, nei singulti della terra
echi di viscere dove arde e si consuma

il solitario dolore del vulcano.

Donatella Pezzino
 


Qué maravilloso es encontrar!!!    :)

viernes, 20 de noviembre de 2015

GILGLOTIS


      Siempre he odiado a la gente soberbia, los fanfarrones embriagados de su propio ego me sacan de mis casillas, los peores son esos que, además de en el hablar, se exceden en el comer y el beber. La imagen de un tragaldabas masticando mientras habla de sí mismo se me hace insoportable.

      Para mi desgracia mi devenir profesional ha hecho que acabe laborando en la ciudad de los bravucones por excelencia: Bilbao.

      Cierto es que, tras dos años de estancia en la capital, estoy tan integrado que practico el noble arte del poteo vespertino con pareja desenvoltura a la de cualquier oriundo, vamos que, pocos serían capaces de discernir si procedo de Deusto o de Indautxu.

      Nuestra cuadrilla se compone de cinco incondicionales que, tarde si y tarde también, realizamos fiel peregrinaje por una ruta trazada tras años de intensa investigación estadística y comparativa: sabor, precio y simpatía de las camareras, la compañía es importante a ambos lados de la barra.

      Hace tres semanas la cuñada de Patxo, uno de los cinco magníficos, nos encalomó a su hermano Kike, recién divorciado, grande y boceras. Uno de esos tipos que rebosan tanta falsa autoconfianza como brillo en su calva cabeza; el tal Kike era un tolosa de manual, pseudoerudito en artes y ciencias,  pretendía saber de cualquier tema, por dispar que fuera, desde la gastronomía precolombina hasta el arte suiseki. ¡Si hasta nociones de biblieconomía decía que tenía!!

      Ya os habréis percatado de que no era calaña de mi agrado, así que una tarde de viernes decidimos darle una lección de humildad y ponerlo en su sitio, habíamos pasado demasiadas veladas de tensa tregua y ya era hora de que aprendiera.

      Las barras desprendían la alegría del fin de semana recién estrenado, todo fue entrar en el bar de Maritxu y toparnos de frente con una magnífica fuente de las gildas especiales de la casa, brillantes y aceitosas, con sus anchoas en grana bien regordetas, faltó tiempo para que alguien lanzase el archiconocido desafío: “no hay güevos a comerse esas gildas de una sentada” y claro, nuestro Kike entró al trapo, la gula brillaba en sus ojillos de niñote malcriado.



Una, tres, cinco, ocho, dieciocho, yo qué sé cuántas zampó, las gilditas desaparecían como si resbalaran por su boca, hasta que la última decidió quedarse de palique con la epiglotis, ni p'arriba ni p'abajo, el único que se elevaba era Kike, que con la cara amaranto empezó a hacer tremendos aspavientos. Cuando dejó de moverse nos asustamos de veras y sin pensarlo dos veces lo levantamos y subimos la cuesta de Areilza hacia la Cruz Roja, Kike iba tieso como una tabla de surf, ¡Con decir que desde entonces nos llaman los B.B.B. (Bilbao's Beach Boys)!

Diagnóstico y alta: espasmo laríngeo por reacción irritante ambiental. Kike estuvo toda la noche ingresado, conoció a una amable enfermera lituana que quedó prendada de su sabiduría y nos libró de él para siempre.

Final feliz, un engreído menos en Pozas.






Escribí este relato en mayo en colaboración con Ximo , nos presentamos a un concurso y ganamos confianza, compañerismo y mucha ilusión. El concurso pedía que Bilbao debía estar presente en la historia, al jurado no le gustó demasiado, espero que a vosotros un poco al menos si  ;)


Si quereis sumergiros en el magnifico trabajo de Ximo Segarra, este es su blog:Un planeta llamado Acapu

   
    

domingo, 4 de octubre de 2015

El prodigio del amor


Adriano:
"... la razón se confunde frente al prodigio del amor."
Lo que sólo no entienden quienes no hayan estado enamorados.





El amor es el sentimiento más perecedero que existe,
puedes creer que se mantiene
a lo largo del tiempo,
 y aunque se haga carne en la misma persona,
 siempre estará mutando, nunca permanece estático.
Por mucho que lo deseemos cambia, crece o se desvanece.
Sólo es posible retenerlo enredándolo en las palabras.
 




El pelo revuelto
con la sonrisa de niño travieso
y las mejillas sonrosados de sudor,
así quiero recordarte.




Siempre llevo tus ojos
resbalando por mi cintura,
tu aliento en mi cuello
cálido y suave
como quien luce
la más exótica perla.


  



 
Tu eres mi piel,

puedes ir tan lejos como quieras

yo salvé el hechizo de la distancia.




Navegé entre las flores de tu aroma,
ahogada, eterno recuerdo de paraiso perdido.
Espesa es la nube que me envuelve
en el vívido recuerdo de que eres intangible,
de que eres lo imposible.

 



sábado, 19 de septiembre de 2015

Tengo tanto sentimiento



Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
más reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.
Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.
Más a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.
                                                                  Fernando Pessoa
Se inició el curso, navegamos, alejándonos de las mansas aguas del relajo estival.
Inmersos ya en la rutina buscamos viás de escape;
y, ¿qué mejor salida que vivir en el pensamiento y la poesía?