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viernes, 5 de mayo de 2017
Niebla
Subo a la montaña
por un estrecho camino.
Subo a la montaña,
rebaso la niebla y observo,
el pájaro espera en el nido.
Subo a la montaña y respiro.
sábado, 22 de abril de 2017
Lo ensoñado es la realidad
Vivimos, caminamos, descansamos, dormimos y soñamos.
Soñamos con ser lo que queremos, con volar con el viento en
la espalda,
la espuma rozando nuestras piernas.
Yo duermo, sueño y escribo.
Escribo aunque no haya papel, ni lápiz, ni tinta que manche
mis manos.
Transito arrollada y tiznada con palabras.
Me envuelven, me
llevan y me elevan en torbellinos octosilábicos.
La rutina te devuelve al camino,
el ritmo de la tecla, escritura automática.
Sin pensar, sin respirar, solo palpitar.
El eco de sonidos pasados,
la luz al final del túnel
El color de la zanahoria contra el plato.
El odio como reacción exotérmica,
la explosión que se resumen en
un bosque humeante de neuronas
y un pálpito junto al calor residual.
Renacer, echar paja sobre las cenizas,
encontrar un nuevo traje a medida y salir a buscar el sol y
el son.
Atrapar el torrente de palabras que pasan frente a mis ojos.
Ojos y hojas, letras, sílabas y sonidos,
¡Agárralos!, ¡lánzalos al aire! y luego, cual malabar sabré
situarlos en orden y concierto.
El concierto del silencio terminó, comienza la función.
"A reinar fortuna vamos,
no me despiertes si duermo,
y si es verdad no me duermas.
Más, sea verdad o sueño,
obrar bien es lo que importa.
Si fuere verdad por serlo,
Si no, por ganar amigos,
para cuando despertemos"
Segismundo.
Pedro Calderón de la Barca. “La vida es sueño”
martes, 22 de diciembre de 2015
Brisa y Libertad
¿De qué están hechas las playas me preguntaste aquella tarde de domingo?
Y no ha sido hasta hoy que te he podido responder:
son lugares de descarga de ríos y mares, ahí se reúnen infinidad pequeños corpúsculos varados con sus recuerdos. Las playas son la mayor congregación de reflejos tornasolados de lo que fue, lugares de encuentro y recuerdos aderezados con sal y viento.
Cada grano cuenta su hilo vital; la de la roca arrancada de lejanas montañas, luego convertida en canto rodado y fina arena; la del trozo irisado de concha; la del gramo de coral viajero y solitario.
Son millones de partículas con su propia vida anterior. Tu, pausadamente, acudes a su llamada marina: te acuestas sobre la toalla, mientras dejas que ellos te sujeten y el dulce sol te aplasta, puedes oír como crujen debajo de ti.
Y, si prestas la suficiente atención también puedes oír sus historias. Decía así la el grano de concha que un día estuvo adherida al batel donde una niña lloraba:
Los días hechos de años no son suficientes para llenar el vacío que has dejado.
No me alcanza el tiempo para olvidar los paseos que no dimos.
No quedan naranjas amaneceres para acariciarnos enredados.
No hay nada que pese más que la mitad de nada.
No hay tiempo para seguir, ni para volver atrás.
Y ahora, que me has liberado de la nada,
me siento tan ligera que solo con quitarme los zapatos
puedo echar a volar.
Solo para no echarte de menos.
Volaré en el mar.
Este año ha sido atípico y he podido ir a la playa en septiembre, en octubre, en noviembre y hasta en diciembre. Uno de esos días tumbada en la playa solitaria pude escuchar los crujidos de los granitos y escribir la primera parte del post, hoy con la ayuda de esta pieza de Donatella Pezzino que encontré en el blog de Marrubi he escrito la historia de la niña.
T'amo, ma di quell'amore violento
che partoriscono le urla del vulcano
contro il buio di un sole lacerante.
T'amo
di quell'azzurro che abbaglia oltre i limoni
e poi più giù, dove l'ortica abbraccia i fiori
lungo i margini di una strada dimenticata.
E t'amo, mentre la pietra si fa carne
e il giorno notte, nei singulti della terra
echi di viscere dove arde e si consuma
il solitario dolore del vulcano.
Donatella Pezzino
Qué maravilloso es encontrar!!! :)
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